Entrevista de Montse Cobos para Radio 5 de RNE en Melilla. Amena y entretenida. Gracias Montse por acordarse de mi
martes, 25 de junio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
viernes, 7 de junio de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
Reducir el estrés mediante la relajación
Tenemos claro que vivimos en una sociedad que nos estresa. Cada día se convierte en muchos casos en una lucha contrarreloj para realizar las muchas actividades a las que tenemos que atender: trabajo, hijos/as, actividades extraescolares, tareas del hogar, tiempo libre personal,... Cada una de estas actividades requiere de nosotros una dedicación absoluta.
A esto hay que sumar otra importante fuente de estresores, nuestros pensamientos y preocupaciones.Cuántos momentos del día, conduciendo, en la ducha, al acostarnos, dedicamos a darle vueltas en la cabeza a lo que nos preocupa y es causa de nuestros desvelos: problemas laborales, económicos, de salud, las notas de nuestros hijos,...
Cada día de nuestra vida deberíamos darnos un respiro, lo que un spot publicitario denominaba tomarse un "Kit-Kat".Para ello no hay nada que tenga un mayor efecto positivo en nosotros, tanto a nivel físico como mental, como un ratito de relajación.
La autoaplicación de técnicas de relajación y de respiración puede resultar muy útil para que descienda nuestro nivel de activación o para que disminuya la tensión en diversas zonas de nuestro cuerpo. Para una correcta autoaplicación de las técnicas de relajación se necesita, como para casi todo en la vida, un periodo de entrenamiento, en el que poder afianzar esta herramienta en nuestro repertorio y que sea realmente útil.
Hay todo un abanico de técnicas de relajación, y cada uno de nosotros tendrá que descubrir cuál de ellas tiene un mejor efecto en la reducción de nuestro estrés. Una vez la encontremos, hay que ponerla en práctica de forma metódica. Seguramente los primeros intentos tendrán tan sólo un pequeño efecto en nosotros, pero conforme vayamos entrenando y mejorando la aplicación de las técnicas de relajación, mayores beneficios encontraremos.
Seguro que al cabo del día podremos buscar unos minutos en los que poder ponernos cómodos, con ropa que no apriete, un poco de música y empezar a trabajar en nuestra técnica favorita.
Un ejemplo de técnicas de relajación puede ser el siguiente:
Concéntrate en tu respiración. Siente como entra y sale el aire por las fosas nasales. Nota el roce suave sobre las aletas nasales. Percibe como tus pulmones se dilatan y se contraen (sí tienes dificultad en concentrarte ves contando las respiraciones: 1, inspiro-expiro, 2, inspiro-expiro, 3,...).
Cuando te hayas concentrado bien en la respiración pasa a llevar tu concentración a tu mano derecha. Siéntela, nota su forma, su volumen, su peso y su temperatura. Incluso puede percibir la sutil vibración u hormigueo de la circulación de la sangre por su interior. Mentalmente te repites “noto mi mano pesada... muy pesada”. Vas notando como tu mano se te queda “muerta” y muy pesada.
Percibe ahora tu antebrazo, codo, brazo y hombro derecho. Siente esa zona de tu cuerpo con toda la concentración de tu mente. Date cuenta como se relaja esa zona simplemente al mantener tu atención sobre ella.
Lleva ahora tu concentración a la mano, brazo y hombro izquierdo y repite el mismo proceso. Te repites “noto mi brazo izquierdo completamente pesado”.
Compara los dos brazos y llévalos al mismo nivel de relajación. Ambos los puedes percibir en el estado más completo de relajación muscular. Tan pesados... como si estuviesen hechos de plomo... Tan relajados... tan relajados... que ahora notas incluso como si flotasen...
Siente los hombros, el cuello y la nuca. Centra toda tu atención ahora en esta zona. Siente como se afloja y nota de manera clara el peso de tu cabeza. Al relajar la nuca y el cuello experimenta la sensación de cómo si tu cabeza se abriese, se liberase de todo tipo de tensión.
Suelta ahora tu mandíbula... los labios... Sitúa la punta de la lengua en la parte alta del paladar. Siente y afloja las mejillas... la nariz... los párpados y los ojos. Imagínate que los ojos flota en un liquido y por tanto no sientes la menor tensión en ellos. Ablanda y alisa tu frente y todo el cuero cabelludo...
Comprueba como toda tu cabeza se ha quedado en el más completo estado de relajación...
Repasa y compara el nivel de relajación de tus manos, brazos, hombros y cabeza...
Siente tu ritmo respiratorio... el pecho se expande y se contrae... Percibe los ligeros movimientos en las costillas y en el abdomen... como sube y baja... Nota los latidos de tu corazón... No trates de influir en tu ritmo respiratorio, simplemente lo notas. Toda esta zona se va relajando y tú lo percibes...
Deja que los músculos de tu abdomen pierdan su tensión. Deja que se suelten y aflojen...
Revisa toda tu columna desde el cuello hasta el sacro. Esta aflojada y con ella toda tu espalda... nota como se ablanda, se “abre”... Siente como le abandona toda la tensión.
Lleva tu mente a las caderas... si experimentas alguna tensión en esta zona, simplemente al concienciarla va desapareciendo hasta alcanzar un estado de relajación completa.
Pasa ahora a los glúteos y piernas. Percibe estos grandes músculos, ahonda tu atención en ellos hasta que notes como se aflojan... los muslos... las rodillas... las pantorrillas...
Centra tu atención en los tobillos... y los pies... Afloja con tu simple atención las plantas... los empeines... los talones... y los dedos.
Descubre ahora en tus piernas la sensación de gran pesadez... como si estuvieran hechas de plomo... Compara tus dos piernas con tus dos brazos y observa como disfrutan de igual nivel de relajación.
Concéntrate en tus cuatro extremidades, brazos y piernas, hasta que las lleves a nivel más profundo de relajación que te puedas imaginar.
Extiende esa sensación a todo tu cuerpo y siente como éste se hunde en las más profunda y completa relajación.
Repítete mentalmente, para ti, en silencio, “me siento tranquilo, me siento en paz”.
martes, 5 de marzo de 2013
Los padres en el deporte base
Los padres son, somos, una parte fundamental del deporte base. Nos encargamos de llevar y recoger a nuestros hijos de los entrenamientos y competiciones, tenerles en condiciones los materiales y vestuarios necesarios, de alentarlos cuando se desmotivan y somos los que mas nos alegramos cuando.mejoran en el deporte que practiquen. Todo ello supone un esfuerzo por nuestra parte, pero somos capaces de realizarlo sin rechistar por nuestros hijos e hijas. Ahora bien, todos estos puntos a favor que ganamos los perdemos muy facilmente cuando no tenemos en cuenta las normas reflejadas en la foto que os dejo. Pensemos que ellos esperan que las cumplamos.
lunes, 18 de febrero de 2013
Empatizar
La Empatia es la habilidad de sentir con los demás, es la habilidad de experimentar las emociones de los otros como si fuesen propias. En nuestra vida cotidiana cuando desarrollamos la empatía, las emociones de los demás resuenan en nosotros. Sentimos cuáles son los sentimientos del otro, cuán fuertes son y qué cosas los provocan. Esto es difícil para algunas personas, pero en cambio, para otras, es tan sencillo que pueden leer los sentimientos tal como si se tratase de un libro.
Entendemos la empatía como la habilidad social fundamental que nos permite anticipar, comprender y experimentar el punto de vista de otras personas. Forma parte de la comunicación interpersonal y nos ayuda a comprender el mensaje del otro. No sólo es una capacidad esencial en el ámbito de las relaciones interpersonales sino también en el ámbito laboral puesto que favorece el compañerismo y el trabajo en equipo.
Utilizamos la empatía para comprender a las personas, para poder solucionar problemas, para apoyar y también para sentirnos apoyados y acogidos. Para entender lo que otros necesitan o quieren debemos intentar comprender sus perspectivas, pensamientos, deseos y creencias.
¿Para qué nos sirve tener empatía? Favorece la comunicación, nos permite transmitir nuestros mensajes en forma más eficiente así como comprender a nuestra contraparte, especialmente cuando discutimos temas importantes. Se genera un ambiente de trabajo más agradable, lo cual propicia el intercambio de ideas y se reduce la posibilidad de malas interpretaciones.
Muchas veces hemos escuchado eso de "la empatía es ponerse en el lugar del otro", pero si no tenemos en cuenta las emociones y sentimientos del otro puede ocurrir lo que pasa en este video:
Entendemos la empatía como la habilidad social fundamental que nos permite anticipar, comprender y experimentar el punto de vista de otras personas. Forma parte de la comunicación interpersonal y nos ayuda a comprender el mensaje del otro. No sólo es una capacidad esencial en el ámbito de las relaciones interpersonales sino también en el ámbito laboral puesto que favorece el compañerismo y el trabajo en equipo.
Utilizamos la empatía para comprender a las personas, para poder solucionar problemas, para apoyar y también para sentirnos apoyados y acogidos. Para entender lo que otros necesitan o quieren debemos intentar comprender sus perspectivas, pensamientos, deseos y creencias.
¿Para qué nos sirve tener empatía? Favorece la comunicación, nos permite transmitir nuestros mensajes en forma más eficiente así como comprender a nuestra contraparte, especialmente cuando discutimos temas importantes. Se genera un ambiente de trabajo más agradable, lo cual propicia el intercambio de ideas y se reduce la posibilidad de malas interpretaciones.
Muchas veces hemos escuchado eso de "la empatía es ponerse en el lugar del otro", pero si no tenemos en cuenta las emociones y sentimientos del otro puede ocurrir lo que pasa en este video:
lunes, 11 de febrero de 2013
Preparar las reuniones

Un equipo de trabajo tiene innumerables reuniones. Sin embargo, las reuniones tienen mala fama porque no siempre se gestiona bien el tiempo y no son productivas.
Antes de convocar una reunión debemos valorar si es necesaria. Las reuniones deben servir para tomar decisiones o debatir cuestiones de peso. No es bueno institucionalizarlas, muchas veces lo que se trata en reuniones se solucionaría con un simple correo electrónico o una llamada de teléfono.
Si consideramos que una reunión es necesaria, tendremos que tener en cuenta las siguientes cuestiones, si queremos que el tiempo que dedicamos a la reunión sea productivo:
- Preparar el orden del día, y ceñirse a él.
- Gestionar bien los tiempos: puntualidad, duración de la reunión, concentrar la mayor parte del tiempo en temas prioritarios,...Hablar y hablar sobre un mismo tema no es productivo, y además hace que se dedique menos tiempo a otros puntos del orden del día.
- Respetar y hacer respetar el protocolo de cortesís en la comunicación: hacer que los tiempos de intervención sean equitativos, exposiciones concretas, acatar los turnos de palabra, no permitir conversaciones laterales, rechazar cualquier comentario con connotaciones clasistas, sexistas o racistas, y fometar el buen humor.
- Sintetizar los puntos acordados y las responsabilidades que asume cada miembro del equipo.
Siguiendo estos pasos conseguiremos que nuestras reuniones de trabajo sean más productivas.
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