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miércoles, 28 de septiembre de 2011

10 Frases para trabajar en equipo

  1. Los individuos marcan goles, pero los equipos ganan partidos. Zig Ziglar
  2. Trabajar en equipo no es una virtud, es una eleccio?n consciente y voluntaria que surge construyendo lazos de confianza basados en la vulnerabilidad humana que muestran los integrantes del equipo, ante sus errores, temores, y dificultades. Patrick Lencioni
  3. La fuerza reside en las diferencias, no en las similitudes. Stephen Covey
  4. En un equipo, no todos pueden pretender tener la misma fama y prensa, pero todos pueden decir que son campeones. Michael Jordan
  5. Ninguno de nosotros es más importante que el resto de nosotros. Ray Kroc
  6. El espíritu de equipo es lo que da a muchas empresas una ventaja sobre sus competidores. George Clements
  7. No preguntes qué puede hacer por ti el equipo. Pregunta qué puedes hacer tú por él. Earvin “Magic” Johnson
  8. Son tres las cosas que le diría a un equipo para ayudarlo a mantenerse unido: Cuando algo resulta mal: yo lo hice. Cuando algo resulta más o menos bien: nosotros lo hicimos. Cuando algo resulta realmente bien: ustedes lo hicieron. Paul Bryant
  9. El aprendizaje en equipo es el proceso de alinear y desarrollar la capacidad del equipo para crear los resultados deseados por sus integrantes. Se construye sobre la disciplina del desarrollo de una visión compartida. También se constryuye con maestría personal. Peter Senge
  10. Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas. Madre Teresa de Calcuta

sábado, 3 de septiembre de 2011

Conviértase en el mejor entrenador de su oficina (expansion.com)

La Selección española, el Futbol Club Barcelona o el Real Madrid son los primeros nombres que suelen venir a la cabeza cuando se piensa en un equipo. La unión que consiguen los futbolistas dentro del campo se puede trasladar a la oficina, pero todo depende de que un buen líder sepa guiarlos.
[foto de la noticia]
Equipo se entiende como un conjunto de personas que trabajan por un mismo fin, pero muchas veces remar hacía el mismo puerto no es fácil. Por ello, contar con un guía válido que sea capaz de ilusionar a los integrantes, solucionar posibles conflictos y tener siempre presente el objetivo, es la clave para conseguirlo.
El fútbol puede servirle de guía. Aunque esté acostumbrado a que el deporte rey sólo le aporte alegrías o decepciones, si analiza bien el funcionamiento de los equipos se pueden averiguar las pautas para convertirse en un buen líder. Así lo ha hecho Helena López-Casares en el libro Equipos 10 , editorial Divalentis, a través de una serie de entrevistas a grandes profesionales del sector del fútbol, en las que ofrece las claves para crear y liderar equipos ganadores.
Lo primero que se debe hacer es tener siempre presente que el entrenador es el centro emocional de cualquier proyecto, tanto en un club de futbol como en una gran organización. En esta figura es en la que recae la responsabilidad de trasladar la cultura empresarial, explicar los objetivos y motivar para alcanzarlos. Cada miembro del equipo, desde el jugador titular hasta el que aún no ha tenido oportunidad de saltar al campo, es importante y hay que darle confianza. El respeto y la unidad también son dos factores que ha de explotar en su grupo.
El ADN de un líder
Vicente del Bosque es un gran referente para miles de directivos que buscan llevar a su equipo a lo más alto. Y su secreto está al alcance de todos. Muchas veces solo se trata de utilizar el sentido común. El entrenador de la selección recuerda en el libro de López-Casares, el discurso motivador que dio a los jugadores antes del partido contra Alemania en el Mundial del año pasado: �La clave para convencerlos y motivarlos fue ponerles enfrente la realidad. Pero ¿por qué tenemos dudas? Somos campeones de Europa, un equipo maduro y somos los mejores de la competición�.
Así que ya ve, todas las personas pueden desarrollar la capacidad de liderazgo. Sólo hace falta explotar una serie de características para tener un estilo de dirección óptimo.La autora expone un listado con las principales:
1.Ser estable desde el punto de vista emocional, saber controlar los impulsos y ser reflexivo ante las situaciones más difíciles.
2.Tener capacidad de comunicación para transmitir los mensajes lo mejor posible.
3.Ser ordenado, con capacidad de planificación y organización.
4.Visión a corto y largo plazo. Aunque es necesario ganar el partido de cada semana no se debe perder el objetivo de conseguir la Liga al final de la temporada.
5.Ser abierto y comprensivo bajo la base de la autoridad. No se debe nunca perder el poder de mando pero para conectar con el equipo es necesario que sea capaz de convencer a los demás de lo que se está haciendo y el por qué.
6.Capacidad de crítica constructiva. Para poder sacar adelante el trabajo se debe corregir los fallos del grupo pero siempre aportando ideas positivas
7.Estar motivado con la actividad que desempaña.
8.Trabajar una capacidad conciliadora para aprender a gestionar los posibles conflictos que puedan surgir.
9.Mantener viva la curiosidad. Es la única forma de conseguir llegar a conclusiones nuevas y aportar planteamientos originales.
Después de agregar estas características a su estilo de dirección se le allanará el camino para conseguir que su equipo sienta y luche por los colores de la empresa.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Cautive con su discurso (expansión.com)

Durante las vacaciones se ha dado cuenta que posee el don de la palabra. Conversaciones más distendidas en entornos más agradables suelen facilitarle la comunicación, pero ¿por qué no puede mantener esa seguridad en una presentación en público? Aprender a convivir con el miedo, tener siempre presente el objetivo de su presentación y buscar la sintonía con el público son algunas de las pautas que debe seguir si quiere convertirse en un buen orador.
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Mantener la confianza cuando cientos de miradas están clavadas en usted y todo un anfiteatro espera expectante sus palabras no es sencillo. Juana Erice, experta en comunicación, presenta en el libro Alíate con el miedo las claves para realizar una comunicación eficaz. Como el propio título indica, convertir al miedo en su mejor amigo será la ficha clave en el camino del éxito. Es inevitable que el desconcierto y el pavor le invadan cuando se presenta ante usted una situación que no puede controlar al cien por cien. Lo que si se encuentra en su mano es huir de él o, por el contrario, afrontarlo y aprender a manejarlo a su favor. Pero conseguir que el pánico no le paralice ante la multitud es una carrera de fondo que irá mejorando con la práctica y con el cambio de algunos hábitos.
Todos podemos convertirnos en grandes oradores. Aunque no se considere una persona carismática, con un discurso arrollador, recuerde que el ser humano es un animal social y comunicar viene implícito en su naturaleza. Todos poseemos esta capacidad y hacerlo eficazmente sólo depende de cada uno.
El primer paso, cómo señala, Erice, es identificar que le sucede: ¿Tiene miedo escénico o su problema radica en que es incapaz de construir un discurso ameno? Son diversas las dificultades que se deben afrontar. Saber exactamente cuál le afecta, desde cuándo y por qué, le permitirá comenzar a cambiar su actitud y adoptar nuevas medidas.
Una vez descubierto el problema, debe tener siempre presente que es capaz de hacerlo. Llénese de confianza y sienta seguridad. Recuerde: su única barrera es usted mismo. Visualizar las situaciones a las que va a tener que hacer frente le puede ser muy útil. Por ejemplo, la mayoría de los deportistas de alta competición se imaginan ganando la carrera. El mayor beneficio de esta forma de actuación es que le permitirá anticiparse. Al tener la idea preconcebida podrá actuar con antelación y vislumbrar posibles problemas que puedan surgir, lo que le aportará una mayor seguridad.
La importancia del contenido
El mensaje que quiere transmitir suele suponer otro quebradero de cabeza. En su mente las ideas están ordenadas y suenan perfectamente, pero en cuanto salen por su boca pierden cualquier atisbo de sentido. No se preocupe, tiene solución. L o que hay que tener en cuenta es que su mensaje sea sencillo, directo y emocionante.
1)Sencillo: No se pierda explicando detalles superfluos. Utilice frases cortas compuestas por sujeto, verbo y predicado.
2)Directo: Tenga siempre presente el objetivo que quiere alcanzar con lo que está transmitiendo. En Alíate con el miedo ofrecen una fórmula: La pauta del 3 ,que le puede ser de ayuda para mantener el hilo de su discurso. Se basa en centrarse en desarrollar tres únicos puntos a lo largo de su intervención. El cerebro humano está acostumbrado a procesar información en forma de tres, por ejemplo, un cuento se divide en inicio, nudo y desenlace. Además no olvide que el exceso de información tan sólo provocará confusión.
3)Emocionante: Se está dirigiendo a personas, téngalo presente. Por lo tanto, conecte con ellos por aquello que les une: la emoción. “Las razones analizan, las emociones deciden” recuerda Erice. Para conseguirlo debe aprender a transmitir en su mensaje ilusión, desconcierto ante alguna duda que le plantee al público o enfado en aquellas ideas que no le gusten.
Más allá de las palabras
No todo en el mensaje son las palabras, ¿cuántas veces se ha quedado prendado de un discurso que no le aporta nada nuevo pero era incapaz de apartar su mirada de aquél fantástico orador? El modo en que empiece y finalice el mensaje, y su lenguaje corporal son armas que le servirán para atrapar al público.
El primer minuto y medio de su intervención es clave. Es el que le abrirá la puerta a sus oyentes, que están esperando un gancho que les saque de sus propios pensamientos. Hágalo de la forma que le sea más cómodo y le aporte una mayor seguridad. Puede plantearles una cuestión que les haga meditar o, explicar cómo va a desarrollar su presentación para crear expectación. Cada público y tema a tratar será diferente, así que utilice el sentido común, observe a las personas a las que se dirige y adaptase a ellos. De esta manera conseguirá que se remuevan en su butaca con el inicio de su discurso.
Al igual que el comienzo, el final de las intervenciones también juega un papel clave. Los últimos minutos serán los que hagan que su mensaje se recuerde. Por ello, debe aprovecharlos para fijar sus ideas principales y llevar a la reflexión al público.
La forma en la que se mueva en el escenario, los gestos que acompañen sus palabras y la manera de utilizar los silencios son esenciales para mantener la atención de los asistentes. Ante todo recuerde ser natural, no se fuerce a realizar gestos que no esté acostumbrado. Es recomendable moverse a lo largo del escenario, pero de sin ser excesivos ya que eso centrará la atención en sus pasos y no en sus palabras. Algunos gestos que desde las páginas de Alíate con el miedo recomiendan son: llevarse la mano al corazón para hablar de aquello en lo que cree o levantar el índice hacía atrás cuando hable del pasado… Los silencios, por su parte, permiten que el oyente sepa que lo que acaba de decir tiene tanta importancia que usted le ha dejado unos segundos para que lo asimile y corrobore si está de acuerdo o no. Por lo tanto, úselos cuando quiera recalcar una idea y que ésta tome forma en la mente de su público.
Ya ve, está en su mano conseguir atrapar con su discurso. No olvide que tanto cuando charla con sus amigos en una terraza con el mar de fondo como cuando se dirige a un auditorio lleno de directivos, el dueño de sus palabras es sólo usted.
Libro
Título: Alíate con el miedo
Autor: Juana Erice
Editorial: Empresa Activa

jueves, 11 de agosto de 2011

Estrés laboral

Nervios, sudoración, palpitaciones, vista cansada, dolor de cabeza,…, quién so ha sufrido alguna vez estos síntomas. Pertenecen, entre otros muchos, al trastorno por estrés.
Sin duda, el estrés laboral ha llegado a convertirse en una de las enfermedades que más nos afectan durante el siglo XXI. La insatisfacción con el puesto que desempeñamos, el sueldo o las tareas a realizar, junto con la falta de comunicación entre compañeros y otros inconvenientes físicos del entorno laboral son caldo de cultivo para una patología, el estrés, que puede llegar a disminuir el rendimiento y la motivación, y puede ser el origen de accidentes de trabajo.
Sentirse 'estresado' parece algo muy común hoy en día. Se escucha a menudo en cualquier conversación, pero no conviene tomarlo a la ligera. El estrés aparece como consecuencia de una demanda de recursos superior a los disponibles, como respuesta inicial del cuerpo en caso de conflictos.
El estrés no debe entenderse sólo como un problema personal, sino como riesgo para la salud y bienestar que repercute en la vida social y familiar así como en la productividad laboral.
Por lo general, el estrés se manifiesta a través de unos síntomas físicos (cansancio y sensación de agotamiento permanente, insomnio, falta de concentración, irritabilidad, mal humor, baja autoestima, nerviosismo), y variaciones en el comportamiento (explosiones emocionales, desequilibrios alimenticios, conductas compulsivas, incapacidad para tomar decisiones). Además, tiene repercusión directa sobre el trabajo: absentismo, relaciones laborales pobres, alta tasa de cambio de trabajo, mala organización, falta de satisfacción en el desempeño del empleo y mala productividad.
Hay toda una colección de humor en relación al estrés laboral, os dejo un video como muestra.


martes, 26 de julio de 2011

Buen Jefe, Mal Jefe (reseña)

Título: “Buen jefe, Mal Jefe”
Autor: Robert I. Stton

Buen jefe ,mal jefe no trata de explicar lo que se necesita para diseñar la estrategia de una gran empresa o dirigir a centenares o miles de subordinados, su objetivo es demostrar que el éxito de cualquier líder, gestor o supervisor de una pequeña, mediana o gran empresa depende esencialmente de cómo trate a las personas con las que trabaja y de que éstas lo vean en acción desde muy cerca. Por otro lado dice el autor, “cuando la gente busca (o sueña) un buen jefe, no sólo espera que este no sea un cretino. La gente espera de un jefe que se comporte de manera civilizada y que haga las cosas bien".

“Los jefes son importantes, valora Robert I. Sutton para todas las personas a quien supervisan. Pero son importantes, sobre todo, para sus subordinados inmediatos, aquellos que se encuentran justo debajo de ellos en el orden piramidal, personas a quienes los jefes guían y evalúan de cerca, que conviven a diario con sus virtudes, flaquezas y peculiaridades. El éxito o el fracaso de cada jefe depende de lo bien o lo mal que gestione estas relaciones humanas.” Estudios realizados por Robert Hogan en 2008, y a los que Sutton se refiere, ponen de manifiesto que cerca del 75% de empleados afirma que su supervisor inmediato es el aspecto más estresante de su trabajo.

De un jefe se espera que “guíe, inspire y supervise a esas personas. Cuando la gente habla de “su jefe”, evoca el sonido de sus voces y gestos, imágenes de relaciones humanas en las que las personas saben demasiado sobre las peculiaridades, las flaquezas y los hábitos del otro, incluso cuando ese contacto sólo se da a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes de texto o videoconferencia y no en persona”.

Dedicar una atención permanente a hacer una cosa buena tras otra –por pequeña que sea- es el único camino que conozco para convertirse en un buen jefe y seguir siéndolo, destaca Robert Sutton. “Convertirse en el mejor jefe sólo se consigue mediante el esfuerzo continuo, haciendo bien muchas cosas pequeñas, levantándose después de cada revés y ayudando a su gente a seguir adelante en cada momento”.

Índice

Prefacio: De Estúpidos a buenos jefes

Primera parte. Preparar el terreno
1. La mentalidad adecuada

Segunda parte. Cómo actúan los mejores jefes

2. Tome las riendas
3. Intente ser el mejor
4. Estrellas y manzanas podridas
5. Vincule palabras y acciones
6. Haga de escudo humano
7. No esquive el trabajo sucio
8. Acalle al jefe estúpido que lleva dentro

Tercera parte. Conclusión

9. La solución está em sus manos

Sus anécdotas e ideas sobre los jefes
Agradecimientos
Notas

miércoles, 6 de julio de 2011

Mujeres, hombres ....y viceversa

Hace unos días estuve impartiendo un curso de estrés en el trabajo, y durante una de las conversaciones que tuvimos los asistentes salió a relucir un tema que da mucho de sí por el debate que tiene la capacidad de producir: con quién se trabaja mejor con hombres o con mujeres?.


Tras unas risas, no exentas de algún que otro pullazo, llegamos a una especie de consenso generalizado.
Hombres y mujeres tienen cualidades diferentes y realizan diferentes aportaciones en el trabajo de los equipos. Las mujeres, entre otras muchas cualidades, son más insistentes a la hora de conseguir los objetivos que se plantean, mientran que los hombres obtuvieron mejores comentarios en el mantenimiento de los proyectos.
La diferencia que salió a relucir, siendo un grupo mayoritariamente femenino, es que las compañeras de trabajo producen situaciones de estrés más numerosas que los compañeros. La competitividad, las diferencias o los conflictos relacionales eran evaluados como más lesivos para la cohesión del grupo cuando se producían entre compañeras que cuando los conflictos afectaban a dos hombres o a un hombre y una mujer. Los niveles de estrés en los equipos aumentaban en exceso cuando se daban este tipo de conflictos, lo cual perjudicaba de manera grave la tarea a realizar.
Saludos a tod@s l@s participantes en el curso. Buenas reflexiones, mucho aprendizaje.

miércoles, 15 de junio de 2011

Los conflictos en el seno de los equipos

Normalmente podemos clasificar los conflictos de los equipos de trabajo en dos categorías:
-          Los conflictos centrados en la tarea.
-          Los conflictos de relación.

Diversos autores consideran que los conflictos centrados en la tarea son positivos y los conflictos de relación son negativos. Más que una diferenciación por categorías, se debería hablar de conflictos bien o mal manejados.
Los conflictos pueden producir diversos tipos de efectos unos pueden ser negativos y otros positivos relacionados con el rendimiento de la organización, por supuesto dependiendo de qué tipo de conflicto se ha producido y cómo ha sido enfrentado. Existe una forma de conflicto que se puede considerar muy positivo para la organización, en el cual se discuten y se presentan ideas para mejorar proceso en una organización, o para alcanzar los objetivos de un determinado proyecto. Este tipo de conflictos es el que llamamos funcional. Por otro lado, podemos comentar que cuando la cantidad de conflictos funcionales es mínima, realmente hace que el rendimiento del equipo de trabajo y el de la organización sea deficiente e inclusive hasta negativo. Esto nos indica por un lado, que las personas realmente no están trabajando o en todo caso no están desarrollando un verdadero trabajo en equipo. Por otro lado, si la cantidad de conflictos es excesivamente elevada se pierden dentro de sus propios debates, se desorientan y se alejan de los objetivos para los que se formó el equipo de trabajo, además de olvidarse usualmente de los objetivos organizacionales. Esta situación puede poner en peligro la sostenibilidad de la organización.